lunes 29 de junio de 2009

UN ANUNCIO

He descubierto que el suplemento Negocios (páginas salmón) que El País publica cada domingo, es un filón. No solo por las noticias que publica sino también por los anuncios. El pasado domingo publicaba uno ofertando un puesto de trabajo para tarotistas y éste publica en su página 19, a toda plana, otro que a mi me llama la atención. Este anuncio al que me refiero ya lo he visto publicado en El País al menos tres o cuatro veces en las dos últimas semanas.

Me refiero al que anuncia para los días 7 y 8 de julio de 2009: “IX Encuentro Financiero Internacional Caja Madrid. ¿Recuperación o revolución?. Transformación de modelos”. Como digo, anuncio a toda página, insertando la silueta en negro de una gran mariposa. Un poco mas abajo la nómina de los participantes, no sé si será completa o solo una muestra de ellos. Finalmente a pie de página figuran, a modo de firma, los logotipos de Caja Madrid y El País, que intuyo deben ser los patrocinadores del evento.

Lo primero que me llama la atención, es el tema de este IX encuentro. Se plantea una pregunta: ¿recuperación o revolución?. Yo me pregunto a su vez: ¿recuperación de qué?; ¿revolución de qué?. Claro que mirando bien la cosa, y teniendo en cuenta que está Caja Madrid por medio, a lo mejor se va a tratar de cómo recuperar esa cifra tan llamativa de morosidad que actualmente ostentan. Además, quizás alguno de los asistentes tenga algún procedimiento revolucionario para tal fin.

Bromas aparte, no sé a qué “transformación de modelos” se referirá este encuentro. A lo mejor consiguen los asistentes parir un modelo financiero donde la especulación y los intereses particulares de los máximos gestores desaparezcan del mercado. Pudiera ser que si se esforzaran un poco, quizás pudieran intentar desterrar la figura del ejecutivo “si señor” y dar cabida a colaboradores con ideas brillantes, constructivas y sensatas. Sé que es complicado, y que nadie quiere prescindir de los necesarios mamporreros que tanto ayudan a desarrollar políticas comerciales tan desastrosas como las que han realizado en los últimos años. Por cierto, de las que son últimos y máximos responsables algún que otro de los asistentes anunciados. El principio de Peter sigue en vigor.

Por otra parte se dice que el encuentro es “internacional”. Pues entre las treinta y dos personas cuya presencia se anuncia, yo no veo ninguna extranjera. Bien es cierto que está el alcalde de Bilbao y el de Barcelona entre ellos, pero vamos, no creo que esta internacionalidad sea tanta como la que se pretende anunciar.

Finalmente, por lo que respecta a las personas cuya asistencia se presume, a mi me resulta muy significativo ver cómo es posible que personas como Cristóbal Montoro o Mariano Rajoy, tristes donde los haya, puedan plantear cualquier tipo de revolución. Por el contrario entiendo perfectamente que Miguel Blesa se encuentre en pleno proceso revolucionario de recuperación… … personal (entendámonos, de su sillón). En esta línea, echo en falta a Esperanza Aguirre y a Alberto Ruiz-Gallardón.

lunes 22 de junio de 2009

UNA OFERTA DE TRABAJO

Ayer domingo leí en las páginas salmón de El País, un anuncio que me llamó la atención. Decía así:
“SE BUSCAN TAROTISTAS.
XX Telepromociones, empresa con mas de 15 años de experiencia en el sector, busca tarotistas o videntes con experiencia demostrable, para producciones televisivas en cadenas importantes de televisión nacional.
Si estás interesado/a llama al 902.xx xx xx en horario de oficina o mándanos un e-mail a xxxx@xxxxx.com, con los siguientes datos: Nombre y apellidos, telefóno de contacto, breve descripción de tu experiencia en el sector. Adjuntar fotografía.
Una vez seleccionado tu perfil, nos ponemos en contacto contigo para realizar el casting y si eres elegido/a tendrás tu propio programa a nivel nacional”.

Inmediatamente se me vinieron a la mente un buen número de candidatos. Pero hay un pequeño problema: de momento, están todos colocados. Bien en el Gobierno, bien en la Oposición, en el Parlamento Europeo, otros en la Banca … …

Desde luego, experiencia en el sector de la “videncia” no les falta. El nivel de estupideces y mentiras por minuto que les exigirán en este trabajo para tranquilizar a los clientes, lo tienen ampliamente demostrado. Además, los que están en el gobierno de su Comunidad Autónoma o del Gobierno Central, ya tienen “su propio programa de televisión”. Eso sí, unos a nivel nacional y otros solo a nivel local. Los procedentes del sector financiero quizás tengan un casting mas complicado, por aquello de la reciente “experiencia demostrable”. Pero con un buen maquillaje, en el que son maestros, darán el perfil.

Claro está, ninguno va a dejar su puesto actual por acudir a la llamada de este anuncio. Pero este empleo sería una buena escuela para los jóvenes cachorros de los partidos políticos y para los jóvenes ejecutivos agresivos que se inician en el sector financiero. Para que vayan practicando en eso de tomar el pelo al personal.

viernes 19 de junio de 2009

EL PROFESOR

Tengo la gran suerte de haber podido disfrutar durante los últimos cuatro meses de la sabiduría, de la sencillez y de la humanidad, de esa gran persona que es Antonio Rodríguez de las Heras. El profesor Rodríguez de las Heras ha desarrollado en el cuatrimestre febrero/junio de este año un curso monográfico destinado a personas mayores (como yo) denominado “Reflexiones sobre el mundo contemporáneo: quince lecturas”, en la Universidad Carlos III de Getafe (Madrid). Este curso, aparentemente sin estructura previa, y tomando como pie para cada una de sus quince sesiones el comentario sobre un libro y su autor, ha conseguido plenamente que los asistentes hayamos reflexionado, y mucho, sobre los temas tratados.

A mí personalmente, me ha aportado un nuevo aire vital. El profesor Rodríguez de las Heras, nos ha llevado por lecturas tan variados, sugerentes y transcendentes como “Del sentimiento trágico de la vida” (Unamuno), “El malestar de la globalización” (Stiglitz), “Tratado de ateología” (M. Onfray), o “La física de la inmortalidad” (Tipler), por mencionar alguna de las quince previstas.

El método expositivo que ha seguido ha sido, a mi juicio, el ideal para tratar de conseguir darle contenido al título del curso. Una introducción al autor que se comentara ese día y posteriormente una o varias lecturas del libro propuesto, eran el hilo conductor para comenzar a desgranar ideas y mas ideas, que surgían entrelazadas como de un cesto de cerezas. Esas ideas expuestas daban pie para interesantísimas intervenciones de los asistentes, para tocar nuevos temas, para generar nuevas reflexiones, … …, para disfrutar con la adquisición de nuevos conocimientos. Los descansos para tomar un café, se han convertido en tertulias culturales en las que continuar con el comentario dejado en clase y seguir disfrutando con la reflexión iniciada en el aula. Y todo ello envuelto en la sabiduría sencillez y humanidad de nuestro profesor.

Mis compañeros de curso y yo, pertenecemos a eso que se ha dado en llamar burocráticamente “tercera edad”. La edad, ese dato administrativo que debe figurar necesariamente en algunos documentos y que no tiene nada que ver con el nivel de frescura intelectual del individuo, sigue siendo utilizado de forma errónea. Los asistentes a cursos como al que me refiero y muchísima gente más, nos encargamos a diario de dejar sin contenido ese absurdo concepto.

Frente a productos milagrosos que ayuden a evitar el envejecimiento que tanto preocupa a una buena parte de nuestra sociedad, hay a nuestro alcance remedios intelectuales mucho más efectivos y gratificantes. Yo he tenido la oportunidad de probarlos y tengo la intención de seguir haciéndolo.

Solo me queda agradecer a mi profesor Antonio Rodríguez de las Heras las inquietudes que ha despertado en mí, las ideas que ha compartido conmigo y las reflexiones que me quedan por hacer.

lunes 8 de junio de 2009

¡AUX ARMES CITOYENS!

Me encanta la palabra ciudadano. Dice el diccionario de la RAE que se trata del “habitante de los estados modernos como sujeto de derechos políticos y que interviene ejercitándolos en el gobierno del país”.

En la Europa del siglo XVIII y hasta la Revolución Francesa de 1789, solo había súbditos. A partir de ese momento y de forma sangrienta y muy laboriosa se fue configurando el ciudadano, de manera que hoy, acabadas las dictaduras del siglo XX, podemos decir que en Europa somos unos 490 millones de ciudadanos.

Todos estos ciudadanos, sujetos de derechos políticos, intervenimos en el gobierno de nuestros respectivos países e incluso tenemos derecho a elegir a nuestros representantes en el Parlamento Europeo. Para ello contamos con el arma de nuestro voto en cada una de las elecciones en las que participamos y con el arma de nuestras ideas, que podemos expresar libremente.

Pero, ¿somos conscientes del poder de nuestras armas?, ¿cargamos nuestras armas con la pólvora de las ideas?, ¿dejamos que nos las conviertan en armas de fogueo?, ¿o simplemente dejamos que nuestras armas se apolillen por no utilizarlas?.

La letra de la Marsellesa, todo un símbolo de lucha por la libertad, dice que: “contra nosotros, la tiranía, el estandarte sangriento elevó ¿Escuchan ustedes en los campos, rugir a esos feroces soldados?. Ellos vienen hasta nuestros brazos, a degollar a nuestros hijos y compañeras!”, por eso dice mas adelante: “¡Aux armes citoyens!. ¡A las armas ciudadanos!”.

Hoy esa tiranía tiene una forma social mas sutil, pero tan peligrosa o mas. Es esa tiranía del consumismo y de la filosofía del “tener”, que eleva su sangriento estandarte publicitario para que me convenza de que mi coche tiene que ser mejor y mas grande que el de mi vecino. Que tengo que ser eternamente joven con aquél milagroso y costoso tratamiento. Que tengo una necesidad ineludible de tener al menos dos televisores que me domestiquen un poco mas. etc. etc.… .

Esos “feroces soldados que rugen en los campos y que vienen a degollar a nuestros hijos y nuestras compañeras”, es ese paro galopante producto del cierre de tantos negocios especulativos, verdadero ejército devastador. Y yo, ¿qué hago?. ¿Soy algo pequeño incapaz de luchar por conseguir un mundo mas justo y mejor?, ¿o tengo una fuerza que me dan mis armas democráticas y que por comodidad no utilizo?. Por eso me atrevo a proclamar ardorosamente. ¡A las armas ciudadanos!. A nuestras armas. A utilizar nuestras armas pacíficas.

Acaban de pasar unas elecciones y nuestras armas, en este caso nuestros votos, han sido infrautilizadas. Acabamos de dar una oportunidad mas a la tiranía para que enarbole de nuevo su “estandarte sangriento”.

Es necesario despertar. Y desde aquí propongo una movilización permanente. No solo de nuestros votos, cuando sean necesarios, sino de nuestras ideas constructivas. Hoy muchos ciudadanos tenemos, además, otra arma muy eficaz: la sociedad en red configurada en Internet. Esto nos permite un intercambio mundial de ideas, de inquietudes, de propuestas, de soluciones, de alternativas, de iniciativas. En suma, podremos conseguir quizás, que nuestros representantes políticos cumplan con su deber representativo y escuchen alto y claro las inquietudes de sus representados.
Podremos luchar contra los lobbys y las multinacionales de muchas formas. Podremos denunciar tanta corrupción como nos invade. Podremos airear los múltiples abusos de poder, económico, político o social que se dan continuamente. Seguro que con un poco de imaginación lo conseguimos. Sé que es casi una utopía, pero una sociedad que no crea en las utopías es una sociedad muerta.

Me resisto a vivir en una sociedad muerta. Por eso os animo a todos y me animo a mí mismo: ¡Aux armes citoyens!.

martes 2 de junio de 2009

POR FAVOR, NO ME ENGAÑEN.

Nos encontramos de nuevo en tiempo electoral. Dicen que esta vez hay que elegir a nuestros representantes en el Parlamento Europeo: cincuenta diputados. Pues bien, si un ciudadano español quiere saber algo de qué es eso del Parlamento Europeo, para qué sirve, qué pito tocamos en esta elección, etc., desde luego no lo va a saber por la información que le llegue de los candidatos. Una vez mas nos engañan, porque engañar es no informar debidamente a los que tenemos que decidir con nuestro voto quién va a representarnos en Europa.

La información que he recibido hasta ahora (y no creo que cambie) en la campaña electoral, es la misma cantinela de unas elecciones municipales, autonómicas o generales: “los otros, los de enfrente, son malísimos; son los culpables de todos los males que se nos han venido encima”. Unos porque están ahora y lo hacen mal; otros porque estuvieron antes y también lo hicieron mal.

Es lamentable y vergonzoso que los que pretenden ser nuestros representantes se dirijan a nosotros en la campaña electoral de turno, como si fuéramos tontos de baba. Lo de menos es el tipo de elección de que se trate. Tampoco importa un bledo las propuestas políticas que contienen sus programas, pues no hablan de ellas; solo hablan de los otros, de los malos. Eso sí, no paran de incitarnos a que vayamos a votar, que es un derecho muy importante que hemos adquirido, que eso de la abstención está muy feo y les jode mucho.

El mensaje es muy sencillo: tú, ciudadano, vótame a mí, es decir a mis siglas (porque no tienes por qué saber quién soy yo); que yo, elegido, disfrutaré de los privilegios de ser, en este caso, eurodiputado (1). Y no te preocupes de mas, que hasta la próxima elección no voy a volver a molestarte. Claro que tampoco voy a hacer demasiadas cosas por ti. Bastante trabajo me espera con ir y venir a Bruselas, Estrasburgo o Luxemburgo y con estar atento a ver qué dice mi jefe de filas y qué tecla tengo que pulsar para votar esto o aquello. Por otra parte, mira, esto de Europa es un poco complejo: 27 estados, 23 lenguas, 491 millones de ciudadanos, 375 millones de electores, vamos, un lío … … cómo te lo explicaría yo.

El ciudadano medio no entiende nada, porque nadie se lo quiere explicar y lo único que percibe de Europa es el euro. Que desde que se implantó le facilitó eso de no tener que cambiar francos para ir a Francia, pero que también le subió la vida un huevo y la yema del otro. Que ya no le hace falta pasaporte para moverse por Europa y que puede comprobar en un plis cómo han subido los restaurantes españoles comparándolos con los del resto de países europeos.

Lo triste del caso es que el ciudadano medio, sea español, francés, italiano, etc., es muy capaz de entenderse y convivir perfectamente con el resto de ciudadanos europeos, porque somos, en general, ciudadanos normales. Nuestro verdadero problema lo constituye la clase política. Son gente pequeña, paleta y aferrada al sillón. No está a altura de una verdadera idea de Europa; no se lo cree; no lo siente. Está mas pendiente del resultado de esta elección y su repercusión en la siguiente, que le puede costar el puesto en su pequeño país, en su parcelita. En nuestro caso, la cosa se agrava mas, con los diecisiete “tiestos” que tienen que cultivar y cuidar los diecisiete “jardineros” autonómicos.

Desestimados representantes políticos: para decir las bobadas que dicen, hagan el favor de callarse. Europa no es lo que Vds. pretenden transmitirnos. No nos engañen. Sobre todo no engañen a aquéllos que tenemos sentimientos europeístas y que creemos en la posibilidad de una Europa de verdad y no solo en una Unión Económica o Monetaria.

(1) Eurodiputado: “Político fundido en su país de origen al que el partido le busca un retiro lucrativo”.

domingo 31 de mayo de 2009

LA NOVENA DE BEETHOVEN

Ayer finalizaba uno de los tres ciclos de conciertos que anualmente programa la Orquesta y Coro Nacionales de España en el Auditorio Nacional de Música de Madrid. El colofón, no podía ser mas prometedor: estaba programada la Novena Sinfonía de Beethoven. Para los que amamos la música sinfónica es una de las obras maestras. La expectación era grande, como corresponde a estas ocasiones.

No soy crítico de música ni nada por el estilo. Soy un simple aficionado que lleva escuchando conciertos de música clásica muchos años. Incluso tuve la gran suerte de poder escuchar los últimos conciertos dirigidos por el, a mi juicio, mejor director que ha tenido la Orquesta Nacional: Ataulfo Argenta. Como es lógico, también he tenido el infortunio de tener auténticas decepciones, bien sea porque la obra ejecutada era incapaz de entenderla, o bien porque la ejecución era, a mi juicio, realmente penosa.

Pues bien, ayer sufrí una de esas decepciones. La obra programada es, como he dicho antes, una maravilla en sí misma. La Orquesta Nacional tiene un plantel de profesores a los que he visto interpretar infinidad de obras, con una calidad muy alta. El Coro Nacional, canta de maravilla. Y los solistas que cantaban ayer eran de alto nivel, destacando sobre todos, a mi juicio, el barítono Williard White, al que nunca había oído. Pero todo este tinglado ha de ser dirigido por alguien. Y ese alguien era ayer D. Josep Pons, director titular de la Orquesta Nacional. ¡Qué pena de ejecución!. O si se quiere, fue, a mi juicio, una “ejecución” en toda regla.

Es, con diferencia, la peor Novena que he escuchado en mi vida. A mí me pareció que el Sr. Pons, nos “deleitó”, con una pachanga beethoveniana con apariencia de Novena Sinfonía. Ya es difícil que una obra como ésta no emocione a un melómano, incluso a un no iniciado en música clásica. Es tan grande la obra y tiene tantos matices magistrales que requiere una dirección seria, sentida e interpretada de tal modo, que haga vibrar a todos los espectadores. Y ayer, en mi opinión, el Sr. Pons no supo dirigir esta obra maestra. Fue una dirección demasiado acelerada, sin matizaciones, sin dominar las transiciones maravillosas que contiene esta obra, sin modular adecuadamente las intervenciones de cada cuerda orquestal y sin adecuar debidamente la orquesta y el coro. Repito, siempre en mi opinión, una verdadera pena. Hay obras que a algunos les vienen grandes y yo creo que la Novena no es del tamaño del Sr. Pons. Esperemos que en próximos ciclos tengamos la suerte de escuchar alguna otra interpretación de la Novena de Beethoven, a la altura de la obra.

domingo 10 de mayo de 2009

FRASES

Vivimos en una sociedad en la que, a mi juicio, el otro nos importa un pito. El mas importante de esa sociedad soy yo. Imagino que esto no es una novedad del siglo XXI y que es una constante que se repite históricamente. Supongo que en cada época se habrán desarrollado dichos o frases de contenidos parecidos a las que hoy quiero comentar.

A través de una mera observación diaria, y nada científica, he podido constatar el uso y abuso de algunas frases que me parecen bastante representativas de ese desprecio al otro.

1.- "Lo que tienes que hacer … …” .
Esta aseveración, seguida de un consejo en forma de orden, es de lo mas corriente en nuestro lenguaje. Se ha convertido en un latiguillo. En esta observación no científica a la que me dedico, he comprobado en numerosas ocasiones, que los “usuarios” de esta frase suelen ser gente prepotente y a la vez mediocre. Pretenden imponer alguna fórmula de su manera de vivir, que autodefinen como definitiva. Algunos ejemplos ilustrativos:
“Lo que tienes que hacer es viajar”
“Lo que tienes que hacer es jugar al golf”
“Lo que tienes que hacer es ir a un gimnasio”.
“Lo que tienes que hacer es régimen y además el régimen de la … (última gilipollez que alguien igual que él o ella le ha dicho)”.

Pues a mí eso de “lo que tienes que hacer …” me incomoda. De hecho, cada vez que alguien intenta decírmelo, obtiene de mí la misma respuesta. “Yo haré lo que me dé la gana; tú haz lo que quieras.”

2.- “A ver si me entiendes” o “A ver si nos enteramos”
En esta rara observación mía, clasifico a los “usuarios” de estas frases en un grupo de gente ignorante o gente pesada (existen las dos versiones), que, incapaces de construir una frase de forma adecuada para expresar una opinión, o simplemente para contar algo, suponen que sus interlocutores son tontos y no entienden lo que pretenden decirnos, cuando los incapaces de expresarse son ellos. Suelen expresarse así ante varios interlocutores, dirigiéndose a uno en particular. Ante estos “usuarios” he adoptado la costumbre de mantenerme callado. He observado que si no les contestas, se desconciertan una barbaridad, que se enredan cada vez mas en razonamientos muy simples y, en muchos casos, sin sentido alguno. Acaban dejándome en paz, o cambiando de interlocutor al que torturar con su monserga.

3.- “No te equivoques”.
Frase de moda en infinidad de conversaciones. Sobre todo cuando uno de los contertulios, expresa una opinión diferente de la del que lleva la voz cantante. En mi opinión, es la frase mas despreciativa hacia la inteligencia de los demás. Es tanto como decirle al otro, que él está en posesión de la verdad absoluta; y por tanto no cabe la menor duda sobre su idea. El que está equivocado es el otro.

En mas de una ocasión (mas bien en muchas), cuando alguien me ha hecho esta “observación”, además de no admitirla, le he mandado a hacer puñetas. Hasta hoy, no ha pasado nada. Incluso algunos han pretendido arreglarlo con aquello de “no te enfades hombre, … … a ver si me entiendes”. Sin comentarios.

4.- “Tu que tienes tiempo”
Esta frase nos la aplican de forma bastante frecuente a aquellos que estamos jubilados o prejubilados. Suele producirse en el transcurso de conversaciones en las que alguno de los interlocutores está muy ocupado o pseudo ocupado y encuentran en el jubilado un clavo ardiendo al que agarrarse para que les resuelva las cuestiones mas nimias e intranscendentes. “Él tiene mucho lío”.

Al principio de mi prejubilación, caí en la trampa un par de veces. Esto me sirvió de aprendizaje. Desde entonces mi respuesta a esta frasecita siempre es la misma: “Tengo el mismo tiempo que tú, 24 horas al día; tú lo utilizas de una manera y yo de otra, es una simple cuestión de matiz”. A mí me funciona.