miércoles 10 de febrero de 2010

YO NO HE SIDO

Entre los amigos virtuales que tengo se encuentran Forges, Elvira Lindo, Manuel Vicent, y muchos otros que me disculparán no citarlos. Les llamo amigos virtuales, porque no les conozco personalmente, pero a través de sus publicaciones se ha generado un lazo de amistad. Pues bien, ayer mi amigo Forges publicó una viñeta en El País, que coincide en el tiempo con un e-mail que he recibido de mi amigo Juan Carlos, éste menos virtual que Forges.

Tanto el correo de mi amigo Juan Carlos como la viñeta de Forges, me hacen sospechar que nuestros políticos padecen del mal de Alzheimer. Los problemas que han vivido, causado y protagonizado durante su mandato, se les olvidan rápidamente; solo les vienen a su frágil memoria los causados por los otros.

Me envía mi amigo una recopilación de frases pronunciadas por Solbes y Zapatero entre abril de 2007 y abril de 2009. Merece la pena recordar algunas:

Zapatero: "España está a salvo de la crisis financiera" (21 de agosto de 2007)

Solbes: "La economía española crecerá a velocidad de crucero durante los dos próximos años, en los que avanzará en torno a un 3%". (11 de diciembre de 2007)

Solbes: "Los que auguran el riesgo de recesión no saben nada de economía. Estoy harto y agotado por la cantidad de tonterías que oigo últimamente sobre el mundo económico. La economía española crecerá en la próxima legislatura a un ritmo cercano al 3% , lo que permitirá crear 1,6 millones de nuevos empleos y mantener la tasa de paro en torno al 8% de la población activa (11 de febrero de 2008)

Solbes: "Nosotros no hemos negado nunca la crisis". (24 de setiembre de 2008)

Zapatero: "No; nadie lo sabía". En cuanto hemos entrado en una situación objetiva de crisis, he sido el primero en hablar de una crisis del sistema financiero internacional y de una crisis económica. En marzo comenzará a crearse empleo de manera intensa". (18 de diciembre de 2008)

Zapatero: "Es probable que lo peor de la crisis económica haya pasado ya". (29 de abril de 2009).

Si alguien les preguntara hoy sobre estas perlas, seguramente no las recordarían. Es el Alzheimer, que les persigue inexorablemente.

Sin duda alguna, el ex ministro de Hacienda Sr. Montoro no recuerda tampoco el nacimiento de la “burbuja inmobiliaria”. Casi seguro que ni él, ni Aznar tuvieron nada que ver en ese parto.

Durante su mandato, la economía española se quedó preñada, como consecuencia de una coyunda sin condón, entre el sector inmobiliario y el sector financiero y nació un bebé muy rollizo, que se encargaron de alimentar y engordar entre todos. Gobierno, Ayuntamientos, bancos, cajas de ahorros y especuladores inmobiliarios le suministraron al recién nacido una sobrealimentación para que se desarrollara rápidamente.

De forma inesperada, los padres de la criatura tuvieron un percance electoral y debieron ceder la crianza del niño a sus tíos políticos, es decir, a los que viven en el barrio de enfrente. Y el niño que cada día tenía mas hambre siguió comiendo mas y mas. Claro está, todos los proveedores alimenticios ganaban rápidamente dinero a espuertas, mientras el niño crecía y crecía sin control alguno. El niño engordó excesivamente. Pero ni a los padres de la criatura, ni a los tíos que se hicieron cargo de su mantenimiento posterior, les causaba problemas. Es más, tenía ocupados a muchos cuidadores y esto les satisfacía sobremanera a padres y tíos políticos.

Un día aciago, los proveedores financieros comenzaron a tener problemas con la materia prima que suministraban al niño y cerraron el suministro. El niño empezó a ponerse malito. Primero cosa de poco, pero a medida que transcurría el tiempo, la cosa ha pasado a mayores y al niño le ha entrado una diarrea que no hace mas que esparcir mierda a diestro y siniestro. Los diestros, que habían olvidado cómo y cuándo nació el niño, dicen que la mierda es por culpa de los siniestros y los siniestros no saben qué hacer con tanta mierda. Ha sido el otro, repiten todos una y otra vez, mientras el niño se nos muere de gastroenteritis y nos contagia un virus mutante que se afinca en nuestros impuestos y en nuestros ahorros. Se les ha olvidado su responsabilidad. Otra vez el Alzheimer.

domingo 31 de enero de 2010

LA FRUSTRACION DE ESPERANZA

Está estos días Esperanza Aguirre muy alterada, aunque esto ya va siendo habitual en esta mujer, toda ella carácter. Tengo la sensación de que el asunto Caja de Madrid le ha sentado como un tiro. Al día siguiente de que Rodrigo Rato accediera a la presidencia de esta caja de ahorros, ya está Esperanza trajinando con su mamporrero Ignacio González (el frustrado presidente de la Caja), sobre qué y cómo puede enredar en esta Institución. Es lo que mas le mola: enredar y “joder la marrana”. Un micrófono abierto nos ha dado oportunidad de comprobar que Dª Esperanza, tan pija ella, en privado también se “explaya”.

Este ciudadano de a pie, uno más de la Comunidad de Madrid, y casualmente cliente de Caja de Madrid, le quiere sugerir a Vd., con todo el respeto y consideración que Vd. no tiene, ni con los ciudadanos de la Comunidad de Madrid, ni con los clientes de Caja de Madrid, que además de practicar francés, idioma que habla Vd. perfectamente y de lo cual me congratulo, practique Vd. solo un poquito de esos principios, que en su momento estableció la Revolución Francesa y que originaron las democracias modernas: “Liberté, égalité et fraternité”.

Libertad. Para que todos podamos expresar libremente nuestros pensamientos como Vd. lo hace. Sin que luego nos venga Vd. con exigencias de respeto hacia su persona y hacia sus actuaciones públicas y exigiendo sanciones a sus críticos. Dudo que Vd. vaya a admitir ni siquiera un reproche por sus últimas manifestaciones, sea quien sea ese hijo de puta, al que Vd. alude en su conversación con el Sr. González.

Igualdad. Dª Esperanza, Vd. es igual de ciudadana que yo y que el último ciudadano de la Comunidad de Madrid. Solamente es un poco diferente en función de ser un cargo electo por el resto de sus conciudadanos, es decir, por el resto de sus iguales. Pero nada más. De esto, al uso y abuso que hace constantemente de su situación en el poder y la prepotencia que se gasta, hay un abismo. Ni la Comunidad de Madrid es su cortijo, ni Vd. es una ungida por ningún poder divino para estar ahí. Vd. está donde está, por la decisión de la ciudadanía y por algún que otro apaño post electoral. Y su obligación y su deber (¡vaya palabreja para que un político la entienda!), es gobernar para todos sus iguales. No para el grupo de amiguetes que le jalean, le apoyan y chupan con Vd. del mismo bote.

Fraternidad. Este término ya le supera. Usted se esconde en un disfraz de casticismo barato, en una pose populista, apoyada en un equipo de lo que Vd. denomina gente sencilla, como pueden ser su colaborador el Sr. Granados, o el mismo González. Pero pobre del hermano, no ya de ciudadanía que lo somos todos, sino incluso de partido, que se le atraviesa en su camino hacia las alturas. Por emplear el lenguaje que Vd. emplea en sus conversaciones privadas, “date por jodido, que voy a por ti hermano”.

Me traen sin cuidado sus batallas partidistas, sus enfrentamientos con Gallardón, con Rajoy o con el lucero del alba. Pero sí que me afectan personalmente, y mucho, que esos enfrentamientos deterioren mi calidad de vida como ciudadano y como cliente de Caja de Madrid.

Como ciudadano tengo la oportunidad de que cuando toque, le votaré o no. Pero como cliente de Caja de Madrid, estoy corriendo diariamente el riesgo de que con sus enredos, tejemanejes y afanes de dominar esta Institución y de colocar en ella a personajes sin la mínima preparación para estar en una entidad de crédito ni de botones, perjudique Vd. la credibilidad de Caja de Madrid y ponga en riesgos innecesarios a sus clientes. Esta vez, nos hemos librado de su nefasta influencia, aunque haya sido por los pelos. Como cliente de toda la vida de esa caja de ahorros, espero que D. Rodrigo sea capaz de enderezar en un buen Rato lo que el anterior ha estropeado torpemente en los últimos años.

Mi querida Dª Esperanza, si en vez de ser una prepotente de tomo y lomo, se hubiera Vd. asesorado de alguien con dos dedos de frente (no de los infumables que tiene Vd. a su vera), hubiera pedido la dimisión de Miguel Blesa de Caja de Madrid, por simples motivos profesionales. Sin necesidad de cambiar la Ley por dos veces en menos de un año, al estilo Chávez.

Mire Vd. Dª Esperanza, mientras Blesa estaba multiplicando el negocio por seis, presumiendo de ello y sacando pecho, la morosidad de ese negocio también lo hacía. ¿O es que Vd. no oyó hablar de Martinsa-Fadesa y de otras cuantas más?. Pues una vez acabados los años de operaciones especulativas (llámese Telefónica o Endesa, o cualquier otra) y metido de lleno otra vez en el ladrillo, olvidando la anterior crisis de 1992/96, Blesa tiene el dudoso honor de incluir en su curriculum directivo, haberse tragado la mayor suspensión de pagos de la historia de nuestra economía. Pero no, Vd. tenía que enredar y montar un pollo de los de no te menees, de forma que los clientes y los empleados de Caja de Madrid, hayan pasado por unos momentos muy jodidos, viendo como se cocinaba en las camarillas políticas el nombramiento de presidente de esta Caja. Mas que una negociación para buscar al mas idóneo para el puesto, lo que hemos presenciado ha sido una subasta de intereses personales, en la que lo de menos era el interés de los clientes de Caja Madrid.

La percepción que hemos tenido los ciudadanos de Madrid y los clientes de la Caja, es que no le importábamos a Vd. ni un colín. Para Vd. lo único importante era manejar el cotarro. Ya se sabe, los juguetes preferidos de los políticos son la Tele y la “pasta”. Vd. ya tiene Telemadrid bien sujeta en sus manos y la Caja de Madrid, qué pena, se le ha escapado. ¡Qué bien!

Tómese una tila, relájese, y por favor, en el tiempo que le queda al frente de esta Comunidad Autónoma, olvídese de Caja de Madrid y permítanos a sus clientes soportar la crisis sin mayores inconvenientes añadidos. Si es caso le haría una sugerencia: ¿Por qué Vd., que es tan decidida, no propone a sus colegas del resto de Comunidades Autónomas que, en un rasgo de honradez, deroguen las múltiples leyes de cajas de ahorros y dejen que estas Entidades sean reguladas única y exclusivamente por el Banco de España?.

miércoles 27 de enero de 2010

CHULERIA Y PREPOTENCIA

Acabo de ver en el Telediario de las 21 horas de TVE, un reportaje sobre el juicio a Arnaldo Otegui, que se está celebrando en la Audiencia Nacional. No es el fondo del asunto juzgado lo que me ha movido a escribir estas líneas. Sobre ETA, su mundo, su submundo, sobre los intereses que la mantienen, sobre los personajes que la sustentan (activa o pasivamente), tengo las ideas muy claras. Son una panda de mafiosos (por no emplear palabras gruesas), incapaces de plantear civilizadamente una idea política, porque no la tienen. Solo conocen de atentados, secuestros y muertes. ¡Ah!, y como mafia que son, de dinero. Pero de esto no quiero hablar más.

Quiero hablar de la presidenta del tribunal que juzga a Otegui. No conozco su competencia jurídica para juzgar éste o cualquier otro asunto. Pero si que he podido apreciar, al igual que los telespectadores de TVE, el nivel de desprecio y prepotencia del que es capaz. La juez Angela Murillo, acaba de mostrarnos su falta de respeto hacia la Sala de Justicia de preside. Esta señora no tiene nada claro, quizás hasta ni lo sepa, que está ahí como representante de los ciudadanos para cumplir una importante misión, como es la de juzgar con el mayor respeto e imparcialidad a un presunto delincuente. Su chulería y desprecio hacia el acusado, cuando su abogada le solicita si éste puede beber agua, y ella le contesta: “¡que beba agua; como si quiere beber vino!” , es intolerable. Y por si fuera poco, en otro momento de la sesión, cuando el acusado le responde: “no le voy a contestar”, a la pregunta de si condena la violencia de ETA, la Sra. Murillo le replica: “muy bien, yo ya lo sabía”. Toda una muestra de profesionalidad.

Y yo le preguntaría a esta señora ¿Se da Vd. cuenta del grave perjuicio que está ocasionando a la Justicia, con su actitud chulesca?. ¿Es Vd. consciente de que su función es analizar hechos y pruebas, a la luz de las leyes vigentes y decidir con imparcialidad sobre los cargos que se le imputan al Sr. Otegui o a cualquier otra persona?. Permítame que, a la vista de lo que nos ha ofrecido TVE, tenga muy serias dudas sobre estos extremos.

Finalmente me gustaría que el Consejo General del Poder Judicial, le pusiera las pilas a esta juez. Al paso que vamos y con los ejemplos que nuestros jueces nos ofrecen cada vez mas a menudo, va a tener de nuevo vigencia la frase del ex alcalde de Jerez, Pedro Pacheco: “La Justicia es un cachondeo”.


lunes 4 de enero de 2010

PRESIDENCIA DE TURNO




El primer semestre de este año 2.010 le toca a España el turno en la Presidencia Europea. Zapatero ya ha comenzado a moverse y ha convocado para mañana a Delors, Solbes y González (Almunia no podía venir), para "fortalecer un gobierno económico europeo" con la mirada puesta en la lucha contra la recesión.


Esta mañana en una emisora de radio oía al Sr. López Garrido comentar el ingente número de reuniones que se van a producir en este semestre de Presidencia Europea. El País en su edición del día 2 de enero mencionaba 2.300 reuniones en Bruselas y 358 en España, es decir, un total de 2.658; en tan solo 180 días. A mí me salen a casi 15 reuniones diarias, en el supuesto de no considerar fiesta alguna. Además están previstas 24 reuniones de Ministros y 14 cumbres de Jefes de Estado. Por reuniones no va quedar. A lo mejor hasta trabajan los funcionarios y los parlamentarios europeos. Otra cosa será ver en qué trabajan y qué resultados positivos obtienen, para resolver los graves problemas que nos acucian a los ciudadanos europeos, que son, o deben ser, los protagonistas. De momento tengo mis serias dudas si tantas reuniones van a conseguir sacar Europa adelante y de qué Europa estamos hablando.

Desde luego la Europa que yo deseo no contempla un logo con la bandera de una de las naciones que la componen, aunque esa sea la bandera de mi país. Mientras estemos padeciendo estos tics nacionalistas y paletos, vengan de la nación que vengan, la Europa con la que sueño no llegaré a conocerla. Por mucho Tratado de Lisboa y por mucho fortalecimiento del Parlamento Europeo, que decía esta mañana el Sr. López Garrido, mientras los políticos sigan con sus mentalidades pueblerinas, abrazados a la simbología nacionalista, e incapaces de transmitir a sus ciudadanos una imagen supranacional, Europa será una idea muy bonita, pero muy lejana.


martes 15 de diciembre de 2009

PENSAR: UN PELIGRO.


Dice El Diccionario de la RAE que Pensar es: 1) “Imaginar, considerar o discurrir”. 2) “Reflexionar, examinar con cuidado algo para formar dictamen”. 3) “Intentar o formar ánimo de hacer algo”. Ahí es nada. Todo un esfuerzo encaminado a no estarse quieto mentalmente.


Sin embargo, pensar no está de moda; incluso está mal visto. Esta sociedad en la que nos toca vivir, trata de moldear individuos de mente plana, uniformes, dóciles y fáciles de manipular. Los poderosos, los que manejan esta sociedad desde sus centros de poder, se ocupan incesantemente de utilizar los potentes medios que también dominan, para conseguir el fin perseguido. De esta forma, la TV. nos dice cómo tenemos que ser, qué es lo que se lleva, dónde y qué debemos comprar; nos tiene entretenidos, ora con un partido de fútbol, ora con un maravilloso programa de cotilleo. Esa misma televisión, también nos quiere mantener informados y nos traslada diariamente, debidamente “filtrados”, los acontecimientos mas diversos que se han producido, tanto en nuestro entorno mas cercano, como en todo el mundo. Y nosotros, fervientes telespectadores, no tenemos que realizar ningún esfuerzo para tragarnos lo que nos echen. No nos tenemos que ocupar de pensar nada; nos lo dan ya todo pensado. Tan solo tenemos que digerirlo, aceptarlo y seguir las directrices sociales marcadas por los poderosos que dominan el cotarro.

Pero de repente, a algunos tipos raros les da por pensar. Comienzan a reflexionar, a hacerse preguntas sobre las cuestiones más variadas y a no aceptar alegremente las informaciones que les quieren meter en sus cerebros. Acaban de iniciar una actividad muy peligrosa para la armonía de esa sociedad. Pero esta actividad que tanto asusta a los poderosos, satisface a los que piensan. Además de esta rara actividad de pensar, suelen derivarse efectos provechosos para el resto de la sociedad, a pesar de que los poderosos vean peligrar su chiringuito.

Recuerdo, recién nombrado Director de Sucursal de la entidad en la que trabajaba, que después de una exposición del Director Comercial sobre la necesidad de vender un determinado producto financiero, se me ocurrió contra argumentarle de forma razonada, sobre algunos inconvenientes del tal producto. Contestó a mi propuesta diciéndome: “Tú no estás aquí para pensar; para eso está el Jefe de Estudios”. Desde entonces comencé a sentirme como un poco raro entre mis compañeros. Yo era un tío que pensaba por mi cuenta, que “examinaba con cuidado algo para formar dictamen”. Un caso perdido, un discrepante, le comentaron a mi mujer algunos de mis compañeros. Tuve la gran suerte de poder mantener esa independencia hasta que dejé de trabajar. No fue tarea fácil, pero a mí me produjo hondas satisfacciones profesionales y personales. Y sobre todo, me hizo crecer como persona.

Cuando llegó el momento de mi prejubilación, con 55 años, soy consciente de que más de un directivo con mayor nivel en el organigrama que yo, brindaría por mi marcha. Ya no volvería a estorbar.

El pasado viernes cuando me dirigía a clase, al pasar por uno de los carteles indicadores de la Universidad Carlos III de Getafe, vi un graffiti que rezaba así: “Pienso, luego estorbo” y al lado el símbolo de la acracia. Iba con prisa y cuando asimilé lo que acababa de leer, volví sobre mis pasos, saqué el móvil y fotografié el documento que encabeza este comentario. Me sentí plenamente identificado con el autor de la pintada. Pienso seguir estorbando todo el tiempo vital del que disponga.


sábado 5 de diciembre de 2009

El Paro, Afganistán y el Crucifijo.

El pasado jueves nos desayunábamos con la noticia de que en el mes de Noviembre el número de parados se había incrementado en 60.593 personas más, y que el crecimiento de desempleados en 2009, había sido de 879.677 personas. La cifra total de parados a finales de noviembre era de 3.868.946 millones de personas.


El miércoles nos decían los periódicos que el Sr. Obama anunciaba una “estrategia de salida” de Afganistán y para ello enviará 30.000 soldados más. España aportará solo 200 soldados más.

Y finalmente, el viernes nos enteramos que en el Congreso ERC y PSOE hacen una petición al Gobierno para que retire los Crucifijos de los Colegios. Zapatero dice que “no está en su agenda” este tema.

Son tres noticias que se han sucedido casi simultáneamente, muy dispares entre sí, pero que a mí me han hecho pensar. Me parecen tres tragedias que las tenemos delante de nuestros ojos y que de tanto verlas nos causan indiferencia. En mi opinión, esto es lo grave: la indiferencia. Por eso quisiera profundizar un poco sobre ellas y sobre el alcance que tienen las tres. O al menos a mí me lo parece.

“El deterioro laboral se frena con una menor alza del paro en noviembre”, encabeza su artículo L. Abellán en El País, pagina 18, el pasado jueves. El Ministro de Trabajo habla de “un cambio de tendencia; una inflexión importante”, se lee un poco mas adelante. ¿Por qué ese afán de suavizar este gravísimo problema?. Las cosas que hay que oír cuando alguien no tiene ni idea de qué hacer para resolver un asunto tan grave. De acuerdo que el problema no es del Ministro de Trabajo solamente. El problema es del Gobierno, de la Oposición, de los Empresarios, de los Sindicatos. Pero sobre todo, de esas 3.868.946 personas, plenamente identificadas, con su vivencia personal e intransferible y con la tragedia de no tener ocupación. No es una masa amorfa y anónima: ese es el error de nuestra indiferencia. Quizás tengamos algún parado en nuestra familia o entre nuestras amistades, lo cual nos permite conocer mínimamente la situación de todos y cada uno de ellos, de esos casi cuatro millones de desempleados.

El Presidente de los todopoderosos USA, pretende que al inicio del verano que viene haya 100.000 soldados americanos en eso que llaman “teatro de operaciones”, en Afganistán. Obama “quiere levantar la moral de los combatientes y frenar urgentemente el avance de los talibanes y de Al Qaeda”. A su vez presiona para que la OTAN envíe 10.000 soldados más que incrementen los 36.230 soldados que mantiene hoy en Afganistán. De esos 10.000 más, a España nos tocan “solo” 200.

En estos días estoy finalizando la lectura de “Mil soles espléndidos” de Khaled Hosseini, autor afgano, que anteriormente escribió “Cometas en el cielo”. Tanto en una como en otra novela, hace unas descripciones muy concretas de la realidad de la sociedad afgana y de los apoyos internacionales a una u otra causa bélica de este complicado y peculiar país. De este modo pude conocer que los USA, que ahora combaten a los talibanes, antes los armaron en su lucha contra los soviéticos. También se aprecia claramente en la lectura de estas novelas el nulo interés de los extranjeros, sean rusos, americanos o de donde sean, por la sociedad civil afgana; y esa es la tragedia que yo veo. La población civil simplemente sufre y muere en esta guerra que no le incumbe y que tras un barniz religioso, esconde un interés económico puro y duro. Desde luego, ninguno de los extranjeros que combaten en Afganistán va a mover un dedo para, por ejemplo, cambiar la penosa y ancestral situación de la mujer afgana. Espero que mi amigo Luis Fernando (http://luferura.blogspot.com/) algo nos cuente al respecto cuando regrese a casa.

Lo de los símbolos religiosos en los edificios públicos me parece un debate estéril e inútil. Simplemente se haga cumplir la ley y en paz. Con la agenda de Zapatero o sin ella. Si somos un Estado laico (que creo que lo somos), sobran los crucifijos de los lugares públicos. Cada uno es muy libre de ser cristiano, católico, musulmán o ateo. Pero también cada uno tenemos el derecho constitucional de exigir el cumplimiento de esa condición laica que nos otorga la Constitución. Por favor, dejemos ya de una vez por todas, de enarbolar el crucifijo como arma arrojadiza y sacarla a la palestra cuando mas nos convenga. ¿Nos parecen pocas las víctimas causadas a través de nuestra historia por motivos religiosos?. Recuerdo lo que el loco D. Quijote, en un momento de cordura, le decía a su compañero: “con la Iglesia hemos topado Sancho”. Qué gran verdad. Yo le pediría por favor a la Iglesia, que deje en paz al personal y que cada uno piense como quiera y crea en el Dios que más le apetezca, o en ninguno; que nos deje creer, o no, en el más allá; o simplemente en el más acá. Con su rebaño, pero solo con el suyo, que pastoree cuanto quiera y a poder ser siempre en sus rediles. Al resto déjenos en paz, y gracias por los servicios prestados, si alguna vez los hubo.


jueves 5 de noviembre de 2009

La ropa sucia y el zapato plano

El olor a ropa sucia es desagradable. El cesto de la ropa sucia tiene que estar bien cerrado para que no huela. Pero cuando ese cesto ya tiene mucha ropa, hay que lavarla. No podemos demorar el lavado, porque el olor llegaría a todos los rincones de la casa.


A veces, cuando el olor de la ropa sucia es tan fuerte, en vez de lavarla la madre, que sabe cómo se hace, cuándo se hace, dónde se tiende y que controla perfectamente todo el proceso, aparece un hijo inquieto harto del olor y, sin pensárselo dos veces, se la lleva a una lavandería y hace la tarea. Todo ello sin el permiso de la celosa ama de casa, que tiene para sí esta delicada tarea.

Cuando el ama de casa se entera de que el cesto de la ropa sucia está vacío, y de que un hijo suyo la ha lavado en una lavandería, va de lavandería en lavandería, toda ofendida, poniendo al hijo a parir. ¿Quién es él para sacar de casa la ropa sucia?. ¡La ropa sucia se lava en casa!. El hijo díscolo aduce que el olor era ya nauseabundo y que lo mejor para el orden de la casa, era lavarla cuanto antes y que como ella, responsable de esta tarea no lo hacía, se decidió a hacerlo de la mejor forma que supo: en la lavandería. El problema para el hijo es que ni consultó a su madre, ni a su padre, que, aunque pinta poco en casa, se ha visto enredado en este altercado entre madre e hijo.

La madre sigue haciendo su vida normal, pero el hecho ha transcendido en el barrio. Y las vecindonas, cotillas a más no poder, no paran de preguntarle por el castigo que le va a imponer al descastado de hijo que tiene. Y ella, más ofendida todavía, les dice con desprecio y displicencia que “ya saben Vds. que con zapato plano no hago declaraciones“.